viernes, 9 de noviembre de 2012

Posicionamiento de nuestra Coordinadora sobre el Tren del Norte ante el Pleno del Ayto. La Laguna



Mi nombre es Cristian Glez. Dorta. Agradezco la posibilidad que nos han ofrecido de poder dirigirnos a ustedes como representantes del pueblo lagunero. Intervengo en este pleno gracias a la colaboración de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de La Laguna, que me ha permitido que hable en representación de la Plataforma de Afectados por el Proyecto del Tren del Norte de Tenerife, para exponer nuestro parecer respecto al mismo.

– Nuestra plataforma es un grupo compuesto por personas de varios municipios del Norte de Tenerife, que nos veremos afectados/as por las obras del Tren del Norte en distinto grado y forma.  Aunque no representamos a ningún partido político en concreto, agradecemos la iniciativa de aquellos partidos que presentan alegaciones o mociones en los ayuntamientos donde tienen representación, contra el proyecto ferroviario que defiende el Cabildo.

– Nuestra oposición a las obras del Tren del Norte es razonada, fundamentada en observaciones de tipo técnico y económico, y no es ningún capricho particular o una postura de simple negación al progreso. Al contrario, estamos a favor de que se puedan mejorar las comunicaciones internas en nuestra Isla, pero no a costa de sacrificar el paisaje o las propiedades de numerosos vecinos y empresas de nuestras comarcas, o a costa de causar graves daños en el paisaje y en la capacidad productiva del suelo.

– El Cabildo de Tenerife ha invertido mucho dinero en una campaña publicitaria para intentar convencer a parte de la población de que esta obra es necesaria.  Sin embargo, creemos que esta obra, como propuesta de solución a los atascos del tráfico particular en las autovías y carreteras, no es la solución, al igual que no lo creía el propio presidente del Cabildo tinerfeño a finales de los años 90. Desde 2010 se han publicado varias versiones del proyecto que han tenido que ser corregidas, hasta en un 70% de su totalidad, no solo por la enorme cantidad de alegaciones (casi 500 en el último período de exposición pública, contra la viabilidad o necesidad de hacer la obra o no), presentadas por particulares, colectivos, e incluso, ayuntamientos, como éste mismo, contra los trazados diseñados por el equipo redactor, sino porque, da la impresión de que no saben, exactamente, qué tipo de tren se pretende implantar. ¿Será de alta velocidad, de cercanías, mixto de pasajeros y carga, de otro tipo…?

Y creemos que el tren no es la solución por varias razones:
1 – Porque en sus propios cálculos, reconoce el proyecto que en el mejor de los casos, sólo absorberá entre un 4%  y un 6% de los usuarios del coche particular que hoy atasca a ciertas horas la autovía TF5.
2 – Porque se ha ido incrementando el presupuesto de la obra desde los 760 millones de euros iniciales hasta los actuales 1.163 millones de euros, y en los cuales siguen sin incluirse numerosos trabajos de corrección del impacto ambiental que generaría, o en los que tampoco se incluyen obras anexas al tendido de la vía, como sería la rectificación de carreteras, rotondas, calles, puentes, etc. afectadas todas por el trazado.
Además, ya sabemos en cuánto más se transforman los presupuestos iniciales. Seguramente llegaríamos al doble de esa cifra, si no, a otra superior.
3 – Pero, sin duda, la razón más contundente es la existencia de otra solución, que supone invertir sólo 1/5 parte del dinero que costaría hacer la obra ferroviaria. Esa solución es la del carril exclusivo para guaguas, separado del resto del tráfico mediante un muro o valla; un sistema que es eficaz en diversas áreas metropolitanas europeas y cuya capacidad de carga y rapidez es similar a la del tren, añadiendo una mayor flexibilidad e independencia del carril guiado ferroviario.

El proyecto del Tren tiene grandes contradicciones con otras normas de la ordenación territorial insular, como el PIOT o las Directrices de Ordenación general y del turismo de Canarias, donde se fija como objetivo un modelo de desarrollo más sostenible y respetuoso con los recursos naturales y el patrimonio; por ello indican que debe priorizarse el uso más eficiente de infraestructuras ya existentes, frente a la ejecución de otras nuevas. Incluso el propio Plan Especial de Ordenación del Transporte de Tenerife reconocía que el Tren del Norte por sí solo no tendrá competitividad suficiente para compensar las desventajas inmediatas de su creación, especialmente el coste de la inversión. Es más, el empleo de carriles exclusivos de guagua es una posibilidad contemplada tanto en el PIOT como en el PTEOT, que preveía que en el horizonte de 2016 se deberían haber ejecutado estas instalaciones sobre la TF5.

Y es que estamos hablando de una obra que no sabemos si se podrá amortizar en menos de 25 años, por tener que hacer frente, no solo al coste de toda la infraestructura, sino, lo que es más importante, el mantenimiento. Como ejemplo de lo que puede suponer dicho coste, atendamos a lo que ocurre con las carreteras. Y en éstas, reparar un bache puede dejarse para otro día, pero en una línea ferroviaria… Esto se traducirá en un encarecimiento del billete del resto de medios de transporte, al repartirse el coste extra entre los medios no deficitarios, como ha ocurrido antes con el tranvía y la guagua. Pero además, obligará a modificar y suprimir líneas de guaguas para obligar al pasajero a utilizar el tren, destruyendo así más puestos de trabajo de los que pueda crear. Las cifras lo dicen todo: cada Km. de ejecución material del proyecto del Tren costaría entorno a 30 millones de euros (dicen), mientras que ese gasto sería de 8,4 millones de euros en el caso del carril exclusivo de guaguas, incluyendo el espacio para las paradas.

En varias ocasiones se ha intentado comparar la obra del tranvía con la del tren, y no son iguales, puesto que el primero discurre por vías preexistentes, sin necesidad de exclusividad, mientras el segundo obligará a expropiar una banda de al menos 80 metros de ancho, al estar sujeto a la normativa ferroviaria estatal. Estamos hablando por tanto, de un ancho muy superior al que ocupa la actual autopista TF5; y es que las obras exigen excavar una trinchera donde se aloja la vía, levantar taludes, paredes de protección, torres de electrificación y soporte de catenaria, y crear unas zonas de servidumbre a cada lado, que quedarán por tanto, inutilizadas de otros posibles usos económicos.

Estamos hablando de una obra que nuevamente fraccionará nuestros barrios allí donde no sea subterránea, cortando calles, carreteras y plazas. Y hacerlo totalmente subterráneo, como se ha pedido ya por parte de algunos ayuntamientos, si no, por todos los afectados, dispararía aún más el proyecto.

Por tanto, si nos encontramos ante una obra muy costosa, sin capacidad de financiarse en la situación de crisis financiera actual; con una obra que generará mucho impacto ambiental, sea soterrada o no; y con una obra que es una solución mucho más costosa que otras posibles para el problema de los atascos de tráfico, no se puede entender que se le siga dando apoyo a este proyecto. El tren no debe ser visto como un icono de modernidad; de hecho, en La Península, ya hemos visto lo que ha significado la implantación del AVE sin haberse hecho un estudio riguroso previo de su viabilidad económica: el cierre de algunos tramos, por deficitarios.

Por todo lo expuesto, y entendiendo que hay formas más económicas y más socialmente aceptables para solucionar nuestro problema de tráfico actual, como la desconcentración de los centros de trabajo del área metropolitana, así como el uso del carril exclusivo de guagua (cuyo coste de ejecución es menor y requiere una ocupación de tan sólo 10 metros de ancho frente a los 80 metros de la obra ferroviaria), es por todo esto, por lo que le requerimos a ustedes, representantes del pueblo en este municipio, para que apoyen la moción que hoy presenta uno de los partidos con representación en este pleno. Da igual quien la presenta, lo que nos interesa es el bien para todos, y este bien se traduce por ahorrar en gastos innecesarios.

Sabemos que con el importe del presupuesto ferroviario se podrían finalizar los hospitales públicos del Norte y Sur, mejorar y ampliar varios centros de Salud comarcales, y mejorar y dotar más eficientemente a numerosos colegios públicos. En sus manos está el poder exigir al Cabildo de Tenerife que suspenda la aprobación del Plan Especial de Ordenación del Tren del Norte y se descarte implantar ese medio de transporte colectivo en el Norte de nuestra Isla, por su alto grado de impacto paisajístico (del que vive nuestro turismo), su elevado coste de ejecución (que mermaría la capacidad de inversión en otras áreas más necesarias) y por sus graves afecciones a propiedades privadas, tanto residenciales como empresariales, así como al suelo agrícola productivo.

Pidamos al Cabildo que estudie la posibilidad de implantar un carril exclusivo de guaguas rápidas, paralelo a la actual autovía TF5, como la forma más eficiente y económica, con menor impacto, para solucionar el problema de movilidad en el área del corredor Norte de la Isla.

Alegan que la  financiación estatal es exclusiva para los trenes. ¿Es tan difícil hacer entender, allá, que las distancias, orografía, etc., es muy diferente aquí? Esas partidas presupuestarias deben negociarse, adecuándolas a las necesidades del transporte que sea racionalmente posible en Canarias. Y decimos Canarias, porque ya saben que también se está trabajando en otro tren para el Sur, otro en Gran Canaria y, no sabemos, si esta “enfermedad” continuará extendiéndose.

Pensemos también en los intercambiadores. ¿Será gratis dejar tu coche? ¿Tendrán suficiente capacidad? ¿Qué hará un ciudadano de La Vica, o El Caletón, en La Matanza, por poner un ejemplo, que deba renovar su DNI? ¿Cogerá su coche, lo dejará en el intercambiador, tomará el tren hasta el Padre Anchieta y luego se irá caminando hasta la Plaza del Cristo, haga frío o calor, para, más tarde hacer el camino de regreso? Probablemente llegue con su coche hasta la Plaza del Cristo, aparque donde pueda (seguramente pagando) haga la gestión y vuelva pa’ su casa.

¿Por qué embarcarnos en una aventura excesivamente arriesgada que puede hipotecar el futuro de las siguientes generaciónes? No volvamos a caer en el capricho del ladrillo y la megalomanía. Busquemos entre todos las mejores soluciones a nuestros problemas, con el menor daño a nuestros vecinos/as. Espero y confío en que todos ustedes voten en este sentido en el día de hoy.

Muchas gracias.

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